Carlos Alcaraz ha completado su mejor partido en lo que va de Open de Australia al vencer en tres sets a Tommy Paul, en un encuentro donde sacó a relucir una de sus versiones más temibles. El murciano no solo echó fuego con su derecha, sino que demostró que su servicio está alcanzando un nivel de precisión quirúrgica que empieza a asustar en Melbourne. Sin embargo, tras la exhibición, el joven maravilla de El Palmar ya mira con respeto hacia el martes, un día en el que el termómetro marcará temperaturas inhumanas de hasta 45 grados bajo el sol australiano.
El "saque de cirujano": La sombra de Djokovic en Carlitos
Desde su llegada al torneo, a Carlitos no le han parado de preguntar por su nueva mecánica de servicio y su parecido con el saque de Novak Djokovic. El español, lejos de evitar la comparación, analizó con una madurez asombrosa la efectividad del saque del serbio y cómo ha intentado absorber esa esencia para su propio juego. "No es el saque más rápido de todos, pero es súper preciso. Es muy difícil de leer. Realmente difícil. Lo pone muy cerca de las líneas y su pelota se desliza mucho cuando golpea las líneas. Es muy difícil de devolver. Eso es lo que hace que su saque sea tan bueno, aunque no sea el más rápido. A veces, es mejor tener más precisión que velocidad", confesó Alcaraz ante los medios.
One swing and it's done.
— #AusOpen (@AustralianOpen) January 25, 2026
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La trampa del martes: 45 grados y el dilema del techo
Pero el gran desafío inmediato no será solo el tenis, sino la caldera en la que se convertirá la Rod Laver Arena. Con el pronóstico extremo para este martes, Alcaraz sabe que la organización probablemente opte por el cierre de los techos retráctiles, un cambio de condiciones que puede alterar el bote de la pelota y la velocidad del juego. "Tendré que adaptarme a ello. Tengo que centrarme en las cosas que puedo controlar. El martes hará mucho calor y, seguramente, el techo se cierre. Tendré que adaptar mi tenis a jugar con techo y no me quedará otra que aceptarlo. Espero que no me afecte demasiado a mi juego. Intentaré no pensar en ello. Esa será mi mentalidad para el partido, no sé si cambiará luego, pero así lo intentaré", explicó con determinación sobre el reto meteorológico.
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Concentración de acero ante el susto en la grada
Incluso ante situaciones inesperadas, como el parón que sufrió durante el tiebreak por una persona que se sintió indispuesta en la grada, Alcaraz demostró una frialdad de acero para no perder el hilo del partido. Tras asegurarse de que todo estaba bajo control, el español volvió a pista con la misma intensidad para cerrar el set. "Ya he estado en esa situación antes. Lo primero es la salud de la persona que se sintió mal. Cuando vimos que se encontraba mejor, intenté mantenerme activo de nuevo porque en un tiebreak cada punto es importante. Hice buenos puntos tras el regreso y no me fue difícil volver a concentrarme", sentenció un Alcaraz que sigue sin ceder un solo parcial en el torneo y se postula como el gran favorito para resistir el fuego de Melbourne.
