"Me han querido colocar muchos entrenadores y no me parece justo". Con esa contundencia, Carlos Alcaraz no solo celebró su victoria en el debut del Australian Open 2026, sino que marcó una línea roja innegociable. Tras vencer a Adam Walton en tres sets, el murciano utilizó su comparecencia ante los medios para blindar a su nuevo mentor, Samu López, y responder a la ola de rumores que sugerían que necesitaba un nombre de más "renombre" tras la salida de Juan Carlos Ferrero.
Para Alcaraz, el reconocimiento hacia su actual técnico es una cuestión de honor. "Samu no ha sido número 1 ni tenista profesional de elite, pero es un grandísimo técnico. No ha tenido el reconocimiento que merecía", disparó el español. Con esta defensa a ultranza, Carlitos deja claro que el "box" que lo acompaña en Melbourne tiene su total confianza, cerrando la puerta a cualquier especulación sobre asesores externos.
[LEE TAMBIÉN: "Es como una droga": La cruda confesión de Novak Djokovic sobre su adicción al éxito en el tenis]
El arma secreta: Un saque sin esfuerzo
Más allá de la guerra dialéctica, el partido ante Walton dejó al descubierto la gran evolución táctica de Alcaraz para este 2026: un nuevo movimiento de servicio. "El objetivo es hacerlo sin fuerza, con mucha calma y tranquilidad. El partido ha mostrado que es una gran arma que iré mejorando", explicó el murciano. Este cambio, trabajado en la sombra con Samu López, busca economizar energía y ganar en precisión, alejándose de los movimientos explosivos que castigaban su físico en el pasado.
The quest for the Career Grand Slam has begun.
— #AusOpen (@AustralianOpen) January 18, 2026
Carlos Alcaraz defeats Adam Walton in straight sets on RLA 🇪🇸@wwos • @espn • @tntsports • @wowowtennis • #AO26 pic.twitter.com/I11iOMZSSR
A pesar de la comodidad del resultado, Alcaraz admitió que el primer paso en un Grand Slam siempre es una prueba psicológica. "Lo más difícil es el ritmo de competición, sentir esos nervios que uno no puede practicar en exhibiciones", confesó. Ahora, con dos días de margen antes de su siguiente batalla, el español buscará el equilibrio perfecto entre el trabajo en pista y su gran pasión fuera de ella: el golf, su vía de escape para mantener la mente fría mientras el mundo del tenis analiza cada uno de sus pasos.
