El pulso de Flushing Meadows no solo se mide por la velocidad de los saques o la potencia de los golpes ganadores; la tensión psicológica también juega su partido en los momentos límite. En un duelo vibrante de segunda ronda del US Open 2026, el francés Arthur Rinderknech (29°) firmó su pasaje a la tercera fase tras batir al español Jaume Munar (55°) por 7-6 (4), 6-2 y 7-5 en poco más de tres horas. Sin embargo, al estrechar las manos en la red, el verdadero fuego cruzado se trasladó a los micrófonos.
A pesar de imponer la autoridad de su juego ofensivo, Rinderknech no ocultó su profundo malestar por la actitud del balear durante el trámite del encuentro. En concreto, el galo recriminó los constantes reclamos de Munar, asegurando que estos quebrantaron de forma deliberada el ritmo de sus turnos de servicio.
"No son profesionales": El picante ataque de Rinderknech tras vencer a Munar
"Munar se ha quejado bastante por dos o tres cosas y no he terminado de entender muy bien el motivo. Me ha impedido sacar una o dos veces. Le he dicho que podía hablar con el umpire si quería, pero no durante mis juegos de saque, porque la norma dice que es el sacador quien marca el ritmo", sentenció con severidad el galo.
Para Rinderknech, los reclamos de su oponente no respondieron a fallos arbitrales legítimos, sino a una estrategia mental desesperada para no perder el hilo de la batalla.
"Hay jugadores a los que les gusta quejarse, porque eso les viene bien para mantenerse metidos en el partido. Creo que era su caso", añadió sin rodeos.
No obstante, el malestar de Rinderknech no se agotó en la figura de Munar. El oriundo de Gassin aprovechó el altavoz mediático de Nueva York para sumarse a la creciente ola de protestas sobre el material oficial del torneo, cargando sin piedad contra el rendimiento de las pelotas sobre las pistas duras estadounidenses.
"La evolución de las condiciones, y sobre todo de las pelotas, no ayuda demasiado a los jugadores ofensivos o, al menos, a quienes intentan generar juego, tomar la iniciativa y quitarle tiempo al rival. Hoy hacía 23 grados, pero era como si estuviéramos jugando con pelotas blandas. En el primer set prácticamente no conseguíamos que la pelota pasara del cuadro de saque", explicó de forma tajante.
El francés cerró su comparecencia exigiendo explicaciones directas a las autoridades del circuito, advirtiendo sobre la falta de estándares competitivos que sufren los tenistas semana a semana.
"Hace ya tiempo que los jugadores nos quejamos ante la ATP para que tengamos pelotas propias del tenis profesional. Las bolas flotan, cambian de dirección y no son iguales de una lata a la otra. Tampoco pican siempre de la misma manera. Para nosotros no siempre es sencillo golpear pronto la pelota cuando los piques son tan inestables", remató.
Superada la tormenta táctica ante Munar y la batalla contra el material, Rinderknech alinea la mirada hacia un desafío de calibre máximo en la tercera ronda: el exnúmero uno del mundo Daniil Medvedev (8°), en un cruce que promete electricidad pura en el cemento neoyorquino.
