El pulso entre la salud de los atletas y los intereses financieros de los torneos ha alcanzado un punto de máxima ebullición. Con las ausencias de Jannik Sinner, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic enturbiando el cuadro del Masters 1000 de Montreal, la cúpula directiva del tenis masculino ha decidido pasar a la ofensiva. Ante la pérdida de atractivo de sus grandes escenarios, la ATP analiza implementar un severo castigo que obligaría a las figuras a reordenar sus calendarios bajo la amenaza de la sanción.
El garrote de la ATP: El polémico plan de castigos para frenar la estampida del Big 3
El encargado de encender las alarmas en el seno del vestuario fue el ídolo local y cuarto raqueta del planeta, Félix Auger-Aliassime. Durante su comparecencia ante los medios en suelo canadiense, el jugador norteamericano desveló las intensas negociaciones que se libran tras bambalinas para proteger la viabilidad comercial de los torneos de mayor categoría.
“He hablado de esto varias veces, y se están llevando a cabo diversas conversaciones con la ATP y los organizadores para determinar qué se puede hacer. Se están barajando varias ideas para encontrar un equilibrio entre la protección de los jugadores y la de los torneos”, explicó Félix Auger-Aliassime.
Prohibición por reincidencia: El dardo que apunta a Sinner y Alcaraz
La medida más drástica sobre la mesa pretende erradicar la costumbre de seleccionar ciertas citas del calendario en beneficio del descanso. Según reveló el propio tenista canadiense, el ente rector busca implantar una norma restrictiva que impediría a los tenistas saltarse el mismo evento de categoría Masters 1000 por dos temporadas seguidas.
“Una de las propuestas sería prohibir que los jugadores se pierdan el mismo torneo durante dos años consecutivos. Hay otras: veremos qué sucede en el futuro”, continuó Auger-Aliassime, reservándose los detalles de las demás alternativas que se sopesan en los despachos.
Más allá del castigo financiero
Bajo el marco regulatorio actual, la renuncia a un torneo de esta envergadura golpea directamente al bolsillo de los jugadores, restándoles un 25% del fondo de bonificación anual reservado a quienes completen las ocho citas obligatorias de la categoría. Sin embargo, para estrellas consolidadas cuyos ingresos por patrocinios y premios mayores superan cualquier margen, este pellizco económico ha demostrado ser un freno ineficaz.
La reiterada ausencia de Sinner y Alcaraz en el cemento canadiense por segundo año seguido —sumada al paréntesis prolongado de Djokovic, quien no compite en Canadá desde 2018— ha precipitado el intento de la ATP por endurecer las normas. El debate promete desatar una tormenta entre la directiva y los propios tenistas, atrapados en un calendario cada vez más asfixiante que ahora amenaza con imponer presencia por decreto.
